LA GACERÍA

De nuevo se pule el man para garlear sobre la siertería del vilache. En esta ocasión, aunque ya lo hice brevemente en el artículo anterior, voy a escribir sobre la Gacería.

Cantalejo tiene varias cosas importantes: la Iglesia de San Andrés, la Ermita de la Virgen del Pinar, las Lagunas, el Museo del Trillo…; pero, desde mi punto de vista, las dos señas de identidad del vilorio son la Gacería y el Trillo.

 LA GACERÍA

No pretendo hacer un estudio exhaustivo sobre la Gacería, ya que tal  ha sido realizado por varios autores, sino unas breves pinceladas sobre aspectos tales como fecha de aparición, origen, denominación, vocablos, entre otros.

  • Respecto a su  fecha de aparición  unos la sitúan en el año 1519, basándose en unas ordenanzas donde aparecen los vocablos “chiflos y chiflones”; otros, en el 1795, coincidiendo con la emigración de los franceses; incluso, hay quienes sitúan su aparición en el siglo XIX. Pero lo que parece evidente es la aparición de la Gacería en torno al negocio de la venta de trillos, cribas y otros aperos y para el trato de la venta de ganado mular.
  • En cuanto a su origen hay varia hipótesis:
    • Unos dicen que procede de los viajes y contactos de los trilleros con los habitantes de distintas zonas o regiones españolas con diferentes costumbres y formas de expresarse.
    • Hay quienes piensan que la Gacería la introdujeron monjes templarios franceses y otras familias procedentes de los barrios bajos de Burdeos.
    • Otros opinan que en los años de la Revolución Francesa llegan criberos que se asientan en Cantalejo y se los considera los precursores de la Gacería.

La Gacería ha recibido influencia de diversas lenguas y hablas, siendo los vocablos más antiguos de orígenes vasco y árabe:

    • Vascuence: Son muchos los vocablos vascos: baraza, bayorte, botar, misir…; de hecho, “gacería” es un vocablo vasco que significa `bobada´, `ingenuidad´.
    • Árabe: De esta lengua proceden numerosos vocablos: chiflo, jaima, ura, guaje,… Se cree que su existencia es debida a los repobladores que se asentaron en esta zona.
    • Francés: Sirvan como ejemplos los vocablos  sien, vilache y maire.
    • Griego: De él derivan vocablos como artón y sinífaro.
    • Lenguas de contacto: Muchas palabras se incorporaron a la Gacería a través de los contactos que briqueros y tratantes tuvieron con  pueblos valencianos (pota, filosa), catalanes (mochetas, mincha, mol) y gallegos (correndeiro, botafumeiro, falar).
    • Jergas: Muchas palabras se incorporaron por influencia de diferentes jergas; unas, proceden del mundo de la germanía; otras, del mundo gitano (curda, diñar, pureta); e incluso muleteros y chalanes con los que se relacionaban los briqueros en sus ferias dejan su huella lingüística en la Gacería.

En todo caso, cualquiera que sea el origen de la Gacería, lo que sorprende  a la  mayoría  es que unos habitantes de un pueblo tan pequeño, muchos de ellos analfabetos, crearan su propio “idioma”, su herramienta de trabajo para sus tratos y ventas. Con picaresca, pero sin afán de engaño y prueba de ello es que los trilleros repetían su ruta año tras año.

  • Su denominación varía de unos autores a otros. Existen desde quienes la consideran un dialecto hasta quienes la consideran un habla local, pasando por otros que la consideran una jerga, un argot, un lenguaje sectorial, o incluso una clave lingüística o código lingüístico.

Lo importante, concluyendo, es que, independientemente de su denominación, fue creada por un grupo laboral de trilleros y tratantes en sus viajes y contactos con gentes de diversas zonas, costumbres y expresiones y que su finalidad es críptica, es decir, poder hablar sin ser entendidos por los demás y obtener, de esta manera, ventaja en sus tratos. Todos los briqueros debemos considerarla un tesoro lingüístico que tuvo mucho sentido en la vida de Cantalejo y merece la pena conservarla y recordarla siempre.

  • El número de vocablos que se atribuye a la gacería es muy diverso, según las distintas recopilaciones realizadas. Algunos han atribuido 233 ó 240 vocablos, mientras otros, 332 ó 353 vocablos.

Menciono, por más conocidas y utilizadas, las siguientes fuentes:

  • Introducción al léxico de la Gacería, 1985, que reconoce 233 vocablos.
  • Glosario de Gacería, 1993, que recoge 325 vocablos.
  • Cantalejo, los briqueros y su Gacería, 1994, que atribuye el número mayor de términos, esto es, 353 vocablos.

Expresiones que sirvan para atestiguar lo anteriormente comentado podrían ser las siguientes:

La Gacería la garlean los briqueros del Vilorio Sierte.

‘La Gacería la hablan los habitantes de Cantalejo’.

En el rodoso pulían chiflos para botárselos a los manes de otros vilaches.            

‘En el carro tenían trillos para vender a los hombres de otros pueblos’.

En el talón misían triunfas con urdalla y piplaban bayorte.

‘En la posada comían patatas con carne y bebían vino’.

Cuando botaban los bricos se pulían a las fiestas del Vilorio Sierte a ringar, piplar  y falar con los luqueros.

‘Cuando vendían los trillos se venían a las fiestas de Cantalejo a bailar, beber y       hablar con los amigos’.

A modo de epílogo de estas breves pinceladas sobre la gacería, voy a concluir con una serie de reflexiones:

  • El grupo laboral de los trilleros y tratantes de ganado, obligados a recorrer pueblos, mercados y ferias, crean su propio “idioma” para no ser entendidos en sus tratos mercantiles (principal función de la Gacería). Dichos grupos laborales debían mantenerla en secreto, transmitiéndola sólo de padres a hijos, ya que ni siquiera tenían acceso a ella (a la Gacería, se entiende) otros cantalejanos  ni vecinos de pueblos limítrofes. En relación con esto, ya el Nobel Camilo José Cela, en su obra, “Judíos, moros y cristianos”, menciona a Cantalejo: “Famoso por sus trillos y por sus trilleros…, que hablan, para entender sin ser entendidos, la extraña jerga que dicen de la Gacería”.
  • La Gacería alcanzó su máximo esplendor con  el auge del comercio de los trillos y ganado mular en el siglo XX (1930-1950); sin embargo, cuando dicho comercio se vino abajo (década de los 70) por la aparición de las máquinas agrícolas que desplazaron a los trillos y otros aperos, pasando éstos a hacer piezas ornamentales y de museo, la Gacería perdió su papel y función críptica. Actualmente cada vez se habla menos la Gacería; en conversaciones familiares y entre amigos se utilizan algunos vocablos y los más jóvenes apenas la conocen.
  • Nuestra Gacería está agonizando y tiene los días contados. Deberíamos, entre todos, (Ayuntamiento, escuelas, instituciones, familias…) hacer un gran esfuerzo,  poniendo cada estamento los medios necesarios para que los más jóvenes la aprendan, la conserven y la recuerden como una seña de identidad de los briqueros y del patrimonio cultural de Cantalejo. Asimismo conviene que, conociendo su función y origen puedan, las nuevas generaciones, hablarla cuando proceda, para que nunca muera este “tesoro lingüístico”.

 

Tarjeta Sortija

Sortija 1

EL MAN PULE UN CHIFLO EN LAS POTAS

Sortija 2

EL BRIQUERO ATERVA LAS BRICAS Y LA CHAVA